Se ha hablado a menudo en los últimos tiempos acerca del ideograma chino para nuestra palabra "crisis". Nosotros solemos asociar directamente la palabra crisis con empobrecimiento, catástrofes varias, destrucción de empleo y desaparición de empresas...Los chinos son raros a nuestro entender, quizás porque no piensan de la misma manera. Esto se ve en su ideograma: la expresión crisis estaría compuesta de la unión de los ideogramas utilizados para las palabras "peligro" y "oportunidad". O sea, que en toda crisis hay fuentes de peligro, amenazas, y hay posibilidades de éxito, oportunidades. Todo esto ya lo pensaron formalmente los que idearon eso de la matriz DAFO (SWOT en inglés), pues toda empresa (y toda persona) se enfrenta siempre a oportunidades sabiendo explotar sus puntos fuertes, y a amenazas como consecuencia de sus puntos débiles.
Schumpeter, hace ya tiempo, habló de la destrucción creadora, un oxímoron muy real, no como los de los poetas, tipo "un silencio atronador". Él constataba que todo progreso tecnológico y productivo destruye empleos, incluso sectores económicos, para dar paso a la creación de otros, que quizás creen aún más empleo y riqueza. Lo malo está en los que no se sepan adaptar a esas nuevas condiciones del mercado. Por ejemplo, el móvil acabó prácticamente con el "busca", pero no hay duda del mayor impacto productivo del primero, sobre todo, pensando en España, a raíz de aquel famoso "Hola, soy Edu, ¡Feliz Navidad!".
En China están aprendiendo a marchas forzadas eso del capitalismo, y son alumnos aventajados, tanto que dentro de poco nos van "a comer el arroz". A ellos la crisis también les está afectando, pero las medidas que van a tomar contra ella son mucho más sabias, pues piensan en el largo plazo.
En China están aprendiendo a marchas forzadas eso del capitalismo, y son alumnos aventajados, tanto que dentro de poco nos van "a comer el arroz". A ellos la crisis también les está afectando, pero las medidas que van a tomar contra ella son mucho más sabias, pues piensan en el largo plazo.
Uno de los problemas de nuestros políticos es el cortoplacismo: hay que dar respuestas que tengan una visibilidad en menos de tres años, porque en cuatro vuelve a haber elecciones, y si no he conseguido resultados ya ya, pues a la oposición y sin coche oficial, con lo que eso duele. En China, quizás por el hecho de que las elecciones son una entelequia, al haber un partido único, no temen tomar medidas que quizás no rindan efectos inmediatos, pero que son la garantía del éxito a medio y largo plazo.
Recomiendo la lectura del artículo "La crisis brinda oportunidades" de Keith Bradsher para el New York Times (escrito desde Guangzhou, "a pie de obra"), publicado en España por El País: http://www.nytimes.com/2009/03/17/business/worldbusiness/17compete.html?_r=1
Los chinos han decidido convertir la crisis económica (el "downturn") en una ventaja competitiva. Nada de dinero a los bancos que no se sabe dónde acabará; nada de ayudas a la compra de vehículos, que a lo mejor están fabricados en otros países. Su plan de estímulo, de casi 600.000 millones de dólares (los 600 billion americanos), busca hacer a sus empresas más competitivas en los mercados nacionales e internacionales, reconvertir a los trabajadores emigrantes a una escala inmensa, aumentar rápidamente las subvenciones para I+D, construcción de nuevas infraestructuras que reduzcan los costes de transporte... Todo, buscando mejorar la competitividad a largo plazo. O sea, como en España, la U.E. y EE.UU., pero al revés. Empiezan la casa por los cimientos. Listos, estos chinos...





