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jueves, 17 de junio de 2010

¿Estamos al borde del colapso financiero?

La Unión Europea se está reuniendo hoy en el último Consejo antes del final de la Presidencia española, presidencia deslucida porque ha estallado el grueso de la crisis, y todo ha sido hablar de Grecia, diferencial con la deuda alemana, reforma laboral, huelga general, y cosas por el estilo, y poco de las iniciativas del gobierno español para nuestro semestre al frente de la Unión.
Ahora mismo hay una gran preocupación, pero una buena muestra de que no estamos tan mal es que pedimos transparencia. ¿En qué? Pues queremos que se sepa en qué situación están los bancos, y que esa publicación se haga banco por banco, individualmente, para todos los países de Europa. Y ahí hay gato encerrado.
Alemania se está beneficiando claramente de la crisis. Con las dudas que se siembran sobre Grecia, España, Gran Bretaña y todo lo que se mueva, los demás países se tienen que endeudar a mayor precio, con tipos de interés que suben cada día, y por otro lado, como Alemania pasa por ser el país más fiable, su prima de riesgo baja. Conclusión primera: Alemania puede pedir dinero más barato que nadie, y ese precio mejora por momentos.
En segundo lugar, la crisis y toda la especulación sobre lo que no se sabe, la supuesta intervención futura y rescate de la economía española, la quiebra interruptus anunciada de Hungría que no era tal... debilitan el euro. Pero para todos los países del euro del mismo modo. Conclusión: Alemania, gran exportador mundial, mejora su situación con respecto al resto del mundo con un euro más débil, pero como tiene el euro en Europa, los países cuyas economías se debilitan en el euro no ven devaluarse su moneda con respecto a la alemana pues comparten moneda, con lo que Alemania mantiene su situación en la Unión como mayor exportador.
Y hete aquí que Alemania, a través de la Sra. Merkel, que era muy reticente a publicar esos test de "stress" bancario (¿qué sucedería con esos bancos si el sistema colapsa, colapsarían ellos de igual manera?) ahora dice que sí, que bueno, pero que duda que pueda publicarlos entidad por entidad. Gato encerrado, está claro. Si desde España decimos que se publique y Alemania pone impedimentos, es que la banca alemana, y sobre todo, el Deutsche Bank, no deben estar nada bien. Pero claro, si se saca una cifra global, lo mal que estén 10 bancos se compensa con otros 20 que estén bien.
En España hay un cierto problema. Se habla de nada más y nada menos que 160.000 millones de euros de activos tóxicos en poder de la banca. ¿Qué viene a ser esto? Pues que tienen en sus balances inversiones valoradas en X y se supone que valen mucho menos que X, si es que valen algo. La banca española, con el boom de la construcción y el ladrillo, fue irresponsable. Con la ley del suelo del gobierno znar, que daba carta blanca a la recalificación de terrenos y a la construcción de todo lo construible, esto fue una locura. Pero claro, las grandes promotoras y constructoras funcionaban con financiación de la banca (tú me prestas 20, que yo compro por 22 algo que va a valer 50, y negocio para los dos), comprando suelo a diestro y siniestro (había que comprar suelo, porque sin suelo no habría dónde construir, y sin construir se les acababa el chollo). Por otro lado, la gente en su mayoría sólo podía comprar esos pisos construidos o de los que sólo veían un plano de lo que sería su nidito mediante hipotecas abusivas: a 40 y 50 años, con precios de los pisos por las nubes.
Y el cántaro se rompió. Y salvo sabios como el ex-presidente de Fadesa, que supo vender cuando todo estaba a punto de desmoronarse, y le pasó el marrón a Martinsa, lo cierto es que la explosión de la burbuja les pilló a todos en bragas: en plena construcción de grandes promociones y con un montón de suelo para seguir con la vorágine. Y ahora mucho de ese suelo está en manos de la banca. Y muchos pisos que la gente no ha podido pagar. Y claro, esos pisos y suelo están valorados a precios no reales. Salen personas bastante autorizadas diciendo que la banca debería valorar esos activos al 70% o incluso 50% del valor que le dan en sus balances. Y claro, eso sería un desastre para muchas entidades, sobre todo cajas de ahorro.
Y sin embargo, el gobierno de España y el Banco de españa piden transparencia. eso es una buena noticia. Señal de que no estamos tan mal. Y Alemania es reticente. Señal de que no están tan bien. En todas partes cuecen habas.
Ahora bien, un problema de España que ahora sale a flote es el caballo de batalla para cualquier gobierno español para el futuro.
Pensemos en nuestra hucha de cerdito. tenemos 1.000 euros ahorrados. Tenemos capacidad de financiación. ¿Qué hemos hecho o que podemos hacer con ella? Mañana lo cuento, que ahí está el gran problema de la España futura, para que no lleguemos al corralito. Que el corralito parece algo muy lejano, y si no espabilamos, Europa puede ser en 30 años una Suramérica de los 90.

Dejo dos vídeos de cosas de las que he hablado estos días: lo que yo llamo la estafa piramidal, el hecho de que el dinero bancario y todo el dinero teórico no está respaldado por nada real, a través de las ideas nada desdeñables de un analista (merece la pena escucharlo) y un vídeo sobre qué pasaría si todos sacásemos el dinero del banco, que creo que es claro el resultado...



lunes, 17 de mayo de 2010

La estafa piramidal: el problema de España es la deuda privada

Leía ayer un dato escalofriante. Mientras que la deuda española, como Estado, acababa en 2009 en valores en el entorno del 54% del PIB, si valoramos esa deuda incluyendo lo que deben los españoles, la cifra llega al 390% del PIB. Eso es un desastre mayúsculo, y los culpables no están en montañas o desiertos lejanos, parafraseando la famosa frase. Voy a intentar explicar someramente lo que creo que ha pasado, y que nos ha llevado a la situación actual.

No hay nada nuevo bajo el sol, es la frase que mejor refleja la pérdida de memoria, el Alzheimer colectivo que acarrea cada nuevo derrumbe de la economía, cada nuevo fiasco bancario, cada nueva burbuja inmobiliaria. Yo ya he vivido varias crisis bancarias e inmobiliarias. Empezando por las últimas, recuerdo que a principios de los años 80 quebraron la mayoría de las empresas constructoras de mi ciudad. Se había construido más de lo que podía absorber un mercado marcado por una crisis profunda de la economía: venía la 2ª crisis del petróleo y España estaba con índices de paro desconocidos.

Con respecto a las crisis bancarias, recuerdo también por aquellos años, en los últimos años 70 y primeros 80, nombres de Bancos hoy desaparecidos, llevados por el viento de las crisis financieras: Banco de Descuento, Bankunión, Banco de Gredos, los Rumasas Banco del Oeste y del Noroeste, Banca López Quesada, y tantos otros... Toda aquella crisis hizo plantearse seriamente, para dar confianza al sistema, eso que hoy llamamos como si existiera de toda la vida Fondo de Garantía de Depósitos. Pero las crisis bancarias no acabaron. ¿Quién no recuerda el ascenso y caída de Mario Conde, y los miles de millones estatales invertidos en sanear Banesto para a continuación privatizarlo, ya vivito y coleando a Emilio Botín? ¿O Ibercorp? Pero es que la lista es interminable... Ya la pondré en un apartado posterior.

Todo se basa en algo que es maquiavélico. Los bancos, o los primitivos bancos, descubrieron que podían crear dinero. ¿Cómo? Fácil: emitían más papelitos que eran convertibles en oro o plata, cuando la realidad era que no existía ese oro o esa plata. Era una monumental estafa piramidal, que podía mantenerse... mientras el sistema se sostuviera. Al más mínimo titubeo, si la gente acudía no ya en masa, pero sí en mayor número del esperado a convertir sus billetitos en metales, lo cierto es que los bancos no podían convertir esos billetes, y ahí llegaban las primeras crisis bancarias.

Hoy en día, los bancos crean dinero de la misma forma. Yo deposito 1.000 euros allí, pero de ese dinero sólo hace falta que guarden un 2% (el llamado coeficiente de caja o encaje bancario, del 2% en la U.E., y creo que del 10% en EE.UU., no voy a ir a la Wikipedia a comprobarlo) como reserva en el Banco de España. El resto puede utilizarse: dar un préstamo de 6 millones de euros a un promotor de viviendas para comprar suelo, dar una hipotece a 40 años a una persona a la que tasan el valor de su vivienda al alza para darle el 100% del valor de compra... Y el sistema funciona. La gente deposita, las empresas depositan, gente pide préstamos, los devuelve, los constructores se forran y llenan los bancos de dinero... ¡Ay!... Hasta que la monumental estafa piramidal se derrumba.

Llega la crisis, sube la morodidad, y los bancos se encuentran con que se quedan sin liquidez. El sistema funcionaba si la gente cumplía con sus obligaciones: devolver los préstamos de esos pisos inflados, las constructoras devuelven esos préstamos milmillonarios. Y no. Estalló la burbuja, se acabó la diversión, llegó el comandante y mandó parar, que dijera Carlos Puebla. La gente, las constructoras, como mucho pueden devolver suelo hipersobrevalorado, viviendas impagadas, promociones a medio hacer. Y la banca con eso no puede seguir haciendo girar la rueda. Necesita "cash". Y esa liquidez, que estaban poniendo los estados, resulta que hasta ellos la están echando de menos... El sistema se desmorona y no hay nada que hacer de momento, más qu empobrecernos por culpa de haber vivido un espejismo colectivo: creer que había 50.000 euros donde sólo había 1.000, los 1.000 que yo deposité en una sucursal de un banco.

Por eso le ruego a mi amigo Fuego Negro que revise sus ideas. Él decía que, debido a la gran inyección de liquidez que estaban promoviendo los estados en las economías, iba a surgir un problema. Y el problema es que, ni con esa inyección de liquidez, conseguiremos levantar en años esta inmensa estafa. Haber creído que éramos Rockefellers cuando no dejábamos de ser unos horteras nuevos ricos malgastando el dinero que creíamos seguiría lloviendo del cielo...





domingo, 9 de mayo de 2010

Ganar dinero apostando al desastre

Muy bueno el artículo del ex-ministro socialista (y posiblemente ex-socialista, dado que hace tiempo que se encaminó más hacia un liberalismo no conservador) Miguel Boyer el 30 de abril en El País:
Ahí se dejan datos muy reveladores de la situación que estamos viviendo, en la que los especuladores que se forraron sobrevalorando activos, propiciando la burbuja especulativa, ahora sobrevaloran los riesgos, ganando dinero a espuertas ante el pánico que provocan.
Ya han pasado directivos de Goldman Sachs por el Capitolio a explicar lo que parece que hicieron. Resulta que colocaban activos financieros de los que daban una buena reputación a sus clientes, activos financieros que S&P, Fitch o Moody's calificaban de solventes, y a la vez esos mismos listillos de Goldman se iban al mercado de futuros, swaps, Credit Defaults y esas cosas que no son más que una ruleta pero trucada, y apostaban a que esos activos bajarían de valor. Y ganaban dinero a espuertas con lo que ya sabían: que lo que habían vendido a sus clientes estaba sobrevalorado.
Miguel Boyer dice que se está lanzando un mensaje apocalíptico interesado sobre la solvencia o la dudosa solvencia de Grecia, España, Portugal, Italia o Gran Bretaña. Y con ello mucha gente se está beneficiando. Y encima, estos países, sobre todo Grecia, ven cómo cualquier ajuste se les va al garete: si subes el IVA dos puntos, pero te sube el coste de la deuda seis puntos, al final tu déficit es imposible de controlar. Lo que quieres ganar por un lado lo pierdes por el otro.
Estos días ha sido muy llamativo el nivel de especulación y el miedo que ello provoca en los inversores menos avezados, ésos que pierden lo que otros acaban ganando. Uno grita "¡fuego!", como decía el otro día Juan José Millás:
y el pánico provocado hace que muchos pierdan mucho dinero y unos pocos se hagan de oro. ¿Qué explicación, si no, tiene que el jueves 6 de mayo, en Wall Street, acciones de Accenture bajaran de un valor de 40 dólares a un valor de ¡un centavo! en segundos, y que luego ese mismo valor se volviese a recuperar? El pánico del otro día, con supuestos errores "inocentes", luego negados, como que un operador de Citigroup escribiera "billions" (para ellos, mil millones) en vez de "millions", hizo que el Dow Jones llegara a caer un 9,16% durante un rato. Y en esos ratos, los inversores más pardillos pierden la camisa por el pánico a perder también los pantalones, y los hay que con ese pánico se hacen diez trajes (no de Milano, of course).
Muy interesantes también dos aportes de Boyer: por un lado, hacer ver que Alemania se ha beneficiado mucho más que otros con el euro. El euro ha sido más débil que lo sería un marco fuera del euro, luego sus exportaciones a EE.UU. se han visto beneficiadas. Y al estar en un mercado en la U.E. en que los países más débiles ya no devalúan su moneda ni pueden seguir políticas monetarias propias, pues Alemania también ha tenido un comportamiento más fuerte en las exportaciones intracomunitarias que si no existiera el euro.
Por otro lado, nos habla del mercado inmobiliario español. Demuestra con datos que, ni fue el oro del moro del crecimiento español, pues era un sector con baja productividad y escaso valor añadido con respecto a otros, ni fue conveniente su excesivo crecimiento: ahora hace que el paro haya crecido de forma desmesurada.
Un buen análisis. Habría ahora que preguntarle sobre sus soluciones a todo esto. Si las tiene, que le hagan ministro otra vez.

miércoles, 5 de mayo de 2010

La crisis griega. La catástrofe que van a provocar

La crisis financiera se acelera. Y se está empezando a cebar en Grecia. Grecia tiene un gran problema: un endeudamiento muy fuerte (más de un 115% del PIB, pero hay que pensar qué español no está endeudado en más de lo que gana al año si tiene una hipoteca) y un déficit derivado de la crisis también desbocado (menos ingresos y más gastos, lo mismo que españa, Alemania, y otros, pero en más porcentaje del P.I.B.).
Para seguir adelante, Grecia necesita financiación. Como el que se queda en el paro y sigue teniendo sus deudas. Menos ingresos, mismos gastos y con deuda creciente. Algo hay que hacer, si no, el banco se queda con la casa y nos abocamos al precipicio.
Pues Grecia, lo mismo. Para continuar adelante, necesita pedir más dinero, que cada vez le prestan a intereses más prohibitivos, con lo que el gasto total público está cada vez más mediatizado por la devolución de esa deuda, y además necesita generar más ingresos (como el que busca un trabajillo extra o una subida de sueldo si su ritmo de vida es excesivo para su sueldo) y restringir gastos (si me quedo en el paro, dejo de salir a cenar y me voy de vacaciones al pueblo de la familia política, a ver correr la brisa).
El caso es que todo esto se puede hacer de forma ordenada o de forma apresurada y a la desesperada, guiándose por las más nefastas políticas neoliberales. Grecia, por culpa de la escandalosa especulación de los mercados financieros, necesita proponer un plan "creíble" para no caer en la quiebra financiera. ¿Creíble para quién? Para el F.M.I., para S&P, para los especuladores. Los de siempre.
Y ahí está el plan: a subir los impuestos y a bajar un 16% las pensiones y los salarios de los funcionarios, mediante la eliminación de las dos pagas extras. Entre otras medidas correctoras. Pero es que, la segunda, puede provocar una crisis más grave de la que se vive ahora.
Pensemos por un momento: la Demanda Agregada de la economía, asimilable al PIB a precios de mercado, se compone de 4 tipos de gasto: el consumo privado, la inversión privada, el gasto real del Estado en consumo e inversión y el saldo neto exterior, por diferencia entre exportaciones e importaciones.
Con la bajada de las rentas en un 16% para un porcentaje grande de la población (en Grecia también hay bastantes funcionarios y jubilados, es un país europeo y mediterráneo...) es de esperar que el consumo se hunda, y más si se incrementa el IVA, como parece que va a suceder. Y resulta que el consumo viene a suponer más de un 50%, a veces un 60% de la demanda agregada. Si el consumo se hunde, ¿no va a pasar lo mismo con la inversión privada? Dudo que ésta se anime ante tal catástrofe. El Estado se supone que va a recortar gasto, luego no esperemos que por ahí crezca la demanda agregada.
Y nos queda el último salvavidas: antes, cuando un país tenía una economía más débil, su moneda se depreciaba, lo que mejoraba sus datos de saldo exterior: importaba menos y exportaba más. Pero con Grecia en el euro, al no ser posible la devaluación, esto sólo se conseguiría con una mayor productividad y competitividad. Pero en este contexto, ¿alguien piensa que Grecia lo puede conseguir?
Yo sólo veo posible una salida, que provocaría un empobrecimiento relativo de Grecia, pero que no les hundiría. Un pacto de Estado para devaluar al país, ya que su moneda no puede hacerlo. Es decir, un acuerdo, por ejemplo, para reducir precios y salarios. Las personas no perderían poder adquisitivo, se importaría menos y se exportaría más. El consumo tal vez no se hundiría. Habría de todos modos problemas: el petróleo se encarecería relativamente, y ya sabemos que eso es un problema. Pero veo esto más factible o al menos menos catastrófico que la solución de Europa que Papandreou parece que va a afrontar.
Veremos. Como tenga yo razón, pobres griegos...

viernes, 26 de febrero de 2010

Un mundo de especuladores: los hedge funds

Lo han vuelto a hacer. Había sospechas tras la alerta creada con la situación de la economía griega, de paso se sembraron dudas sobre la economía espeñola (de las europeas con menor deuda pública), y de paso han dejado el germen de la discordia en la Unión Europea, sobre el futuro del euro y su fortaleza.
Los griegos lo dijeron y nadie les creyó. Dijeron que todo era un ataque interesado y orquestado contra Grecia, pero con un objetivo concreto: dañar la credibilidad de la economía de la U.E.
Zapatero también lo dijo, y algo más le creyeron, pero no mucho. La Vicepresidenta Salgado tuvo que recorrer varios países y entrevistarse con representantes del Financial Times para convencerles de que la deuda española es totalmente segura, ya que las dudas sembradas ya estaban haciendo crecer el diferencial del bono español con respecto al alemán. En román paladino: a España le iba a resultar más caro endeudarse, en una época de déficit público derivada de la crisis, por la elevación del riesgo país. Si somos más dudosos, si se confía menos en nosotros, tenemos que pagar más para que nos presten dinero.
Y hoy el Wall Street Journal (no son El Caso, vamos) publica la confirmación: algunos de los mayores "hedge funds"-fondos de inversión de alto riesgo- se pusieron de acuerdo a principios de mes para lanzar fuertes apuestas contra el euro debido a la crisis de deuda de Grecia. Entre estos especuladores, estaba George Soros, que ya hace años se hizo famoso mundialmente, en 1992, al apostar fuertemente contra la libra esterlina, hundir su valor, y ganar (como si hubiese ido al casino y hubiese apostado en la ruleta) 1.000 millones de dólares, lo que algunos, por error, llamán un billón de dólares, al confundir nuestro billón con el billion anglosajón, que es nuestro millardo, es decir, mil millones. Eran los tiempos de la "serpiente monetaria", el ecu y todas esas cosas que nos suenan ya a Parque Jurásico... La conjura especuladora se gestó en una cena el 8 de febrero, en Nueva York.
Geoge Soros es un fenómeno, por decir algo. Tiene más peligro que un alcalde elaborando el PGOU. Si no le conocéis, aquí os dejo un vídeo de una entrevista a este "visionario":



¿En qué se basan los hedge funds? Estos fondos de alto riesgo (tiene su gracia, el riesgo es para los que no estamos en esos fondos) hacen operaciones a gran escala de tipo especulativo, "apuestan". En este caso, apuestan contra algo. Es como ir a la ruleta y apostar contra el 23. Si no sale, ganas. ¿Qué es lo que hacen estos fondos?

Una operación posible es, por ejemplo, apostra a la baja contra las acciones de una empresa. Estos fondos piden prestadas acciones de esa empresa a un valor. Hacen ventas millonarias. Provocan su caída en bolsa, pues los pardillos habituales, al ver ventas masivas, venden pensando que se salvan del desastre. Ya está: han picado. Es el momento de volver a comprar por parte del fondo las acciones que habían pedido prestadas, pero a un valor muy inferior, si su estrategia ha funcionado (que suele funcionar, sobre todo si se ponen de acuerdo varios grandes hedge). Devuelven las acciones, habrá su comisión, pero por la plusvalía conseguida en cada acción vendida a 20 y recomprada a 15 se forran. Eso es lo que hizo Soros con la libra: realizó ventas masivas de libras que luego recompró mucho más baratas. Es fácil, ¿no?

Lo malo de todo esto es que estos especuladores juegan con la economía real como si fuera un Monopoly en el tablero de su salón. Son capaces de hundir empresas, monedas o economías nacionales con el único objeto de sacar su beneficio. Por eso creo que este tipo de cosas debería estar prohibido. Con cárcel como la que le espera por largos años a Madoff. El mundo financiero está lleno de derivados, futuros, opciones, swaps, que en muchos casos no difieren de un juego como la ruleta. Lo malo es que este juego está comandado por esos fondos millonarios que pueden provocar pánicos apostando contra algo.

Ya en el verano de 2008 se sospechó, y creo que ahora no hay duda, que el petróleo había subido lo que había subido por culpa de la especulación en el mercado de futuros y opciones. No era normal que el barril llegara en tan poco tiempo a esos precios. El 11 de julio, 147,25 dólares el Brent. Pero es que el mercado de futuros marcaba precios de 185. Alguien estaba jugando con ese precio.

¿Pueden seguir los países dejando, tras la crisis financiera vivida, que el mercado siga en manos de estos especuladores sin escrúpulos? ¿No hay que regular de una vez este desbarajuste? ¿Seguiremos con este mercado en el que es más fácil forrarse sin hacer nada más que especular que creando una empresa productiva que puede ser arruinada por esos hedge funds?

Yo, el día que ahorre, le llamo a Soros y le cuento algo de Gila, a ver si le hace gracia y me da una propinilla. Algo tipo: "¿Es el enemigo? Que se nos han acabado las balas, entonces que por qué no disparamos haciendo ruido con la boca". En este caso, le tendríamos que decir: "¿Es el enemigo? Que nos habéis arruinado la economía real, entonces que podíamos especular un poco todos con aire y a ver de qué comemos".

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Por un SA.MA.I. (Salario Máximo Interprofesional)




Es, sin duda, una de las noticias del día: Goirigolzarri, el Consejero Delegado del BBVA, se va (a regañadientes) de la entidad, con una jubilación de oro: más de 3 millones de euros anuales de "pensión" mientras esté prejubilado, más un fondo de 52,5 millones de euros cuando alcance la edad de jubilación verdadera, ya que ahora tiene la juvenil edad de 55 años (bueno, pensándolo bien, en ciertos trabajos con 45 ya te consideran viejo...). La noticia, y las críticas a este despilfarro, se pueden leer en toda la prensa de hoy:
Con respecto a esta noticia, me gustaría comentar varias cosas:
1- Es evidente que esto es un pago por los servicios prestados. Goirigolzarri tenía mala prensa entre muchos trabajadores de lo que fue el Banco de Bilbao, pues lo tildaron de traidor, chivato, etc. cuando Francisco González, proviniente de Argentaria, se hizo con el mando del banco por delante de los "delfines" de Sánchez Asiaín e Ybarra, los antiguos dirigentes del que se suponía banco fuerte en la fusión, pues el Banco de Vizcaya, ya fusionado, había perdido su fuerza tras la muerte de Pedro de Toledo. Ybarra se desinfló con sus problemas con la justicia, y Goirigolzarri le preparó el trono a González, pensando en su edad y en que él sería el próximo César.
2- También es evidente que esto es un pago para "dar la patada" a Goirigolzarri. González ya se hizo con el mando del banco, y ahora prepara su sucesión a medio plazo con alguien de su real confianza (quien ha sido un presunto traidor una vez, dicen, nunca es seguro que no vuelva a serlo). La pensión y todo esto, la verdad, palidece ante lo que el BSCH pagó para que Botín se hiciera Emperador tras la fusión del Banco de Santander con el Banco Central Hispano, en el que Amusátegui mandaba tras jubilar a Alfonso Escámez, un gran señor de la banca, que empezó de botones en el Banco Central y acabó de Presidente. A Botín gente haciéndole sombra le sobraba, y jubiló a Amusátegui y a Corcóstegui, su delfín, con dos "regalitos" que ya los quisiera yo, y pagados por todos los accionistas: 56 y 108 millones de euros de 2001 y 2002. Esto se recurrió a la justicia, pero el caso fue cerrado sin ser declarado ilegal: la Junta General de Accionistas había aprobado estos "chalaneos" privados entre los mandamases.
3- Ante estos dos casos, y ver que la Justicia (????) decide que esto es legal, yo tengo algo que opinar. El Supremo dictaminó en aquel caso que no había delito de apropiación indebida ni societario: http://terranoticias.terra.es/articulo/html/av21009026.htm . La razón: era un pago para compensar la pérdida de sus emolumentos por "irse antes de tiempo", y por otra parte, todo estaba conforme, era un pacto legal y aprobado por los socios.
Y aquí está el meollo de la cuestión: ¿Quiénes son los socios que aprueban esto? Toda Junta General de Accionistas de una gran Sociedad Anónima, como son el BBVA o el BSCH, con millones de pequeñitos accionistas y unos pocos grandes accionistas, es un grupo con fuerzas muy desequilibradas. Botín, por ejemplo, en 2006, sindicó sus acciones con las de hijos y otros familiares, y así controlaba casi 47 millones de acciones... ¡el 0,71% del total!, y aún así, ¿alguien duda de que él es el que manda?
Llegada una Junta General en la que hay algo gordo que decidir, ¿qué pequeño accionista va a la Junta? ¿Qué mediano accionista consigue sindicar muchas acciones para tener una mínima fuerza? La fuerza está en el Consejo de Administración: los representantes de los grandes accionistas, cuando no los propios grandes accionistas.
Como dice un documento de la propia CNMV, cuando la delegación del voto no esté hecha a favor de nadie concreto, "los Estatutos de la Compañías cotizadas suelen prever que si la representación que otorga el accionista no incluye instrucciones para el ejercicio del voto o hubiera dudas sobre el destinatario o el alcance, la delegación se efectúa a favor del Presidente del Consejo de Administración, referido a todas las propuestas que integran el orden del día de la Junta y significa el voto favorable a las propuestas". Más claro, agua.
O sea, que para hacer frente a tanto desmán, yo sugiero las siguientes acciones normativas:
A- Modificar la Ley de Sociedades Anónimas para dar más peso al pequeño accionista. Que sea obligatorio que en las S.A. en que la mayor parte del capital está atomizado, haya un real sentido del voto de ese pequeño accionista. Que no se puedan tomar grandes decisiones sin una real decisión del pequeño accionista. Es fácil hacerlo: para poder cobrar un dividendo, hágase obligatorio decidir sobre ciertos asuntos. No se preocupen, que los asesores financieros y bancarios de los pequeños accionistas ya les pedirán que tomen alguna determinación si quieren cobrar. O algo se le ocurrirá a los asesores de la Ministra Salgado, si es que sabe a cuál de los 50 hacer caso (parafraseando, creo, a Gorbachov...).
B- Instaurar un Salario Máximo Interprofesional, SA.MA.I., que impediría hacer pagos así de "ostentóreos" (ahora parafraseando a Gil y Gil). Si en la NBA hay un tope salarial que pueden pagar los clubes y éstos lo respetan, ¿no se puede realmente por Ley determinar que es ilegal un contrato firmado en el que se pague esa pasta a alguien, y encima por irse a casa con 55 años? Y si fuera les pagan más, no hay problema: aquí hay mucho parado para ocupar su puesto.
C- Acabar de una vez con las prejubilaciones, y más las de la banca, que hace unos meses "lloraba" pidiendo ayudas (ya no lloran, luego la cosa no era tan grave) y ahora deniegan hipotecas casi con desprecio. Yo soy de la generación que prevé tendrá que jubilarse a los 70 y con pensiones bastante peores que las de ahora. ¿Por qué aguantar que se prejubile a gente con 55 y menos años y encima con pensiones nada escasas? Si se quieren prejubilar, que se paguen ellos los 10 años de diferencia, y que, por haber cotizado sólo en 5 años de sus ultimos 15, que se queden con una pensión como la de alguna viuda, a ver si espabilan.

jueves, 26 de marzo de 2009

La burbuja inmobiliaria (no aprendemos)

El mercado (si bien lo estudiamos en condiciones de competencia perfecta y ceteris paribus) se rige por unas reglas más o menos invariables. Eso que llamamos "ley de la oferta y la demanda". Cuando existe exceso de demanda, escasez, los precios tienden a subir, y cuando existe exceso de oferta, excedentes, los precios tienden a bajar. Siempre que no existan condiciones que impidan que el mercado funcione libremente.
El mercado de la vivienda en España ha explotado finalmente. Desde hace años se hablaba de la "burbuja inmobiliaria", esa situación de la que todos hablaban pero nadie se atrevía a pronosticar su final. En el gobierno (o por incapacidad o por no alarmar) se habló de un "aterrizaje suave". Vamos, tan suave como una catástrofe aérea.
Se podía leer en cualquier periódico del continente la paradoja española: se construían más pisos en España que los que se construían en Alemania, Francia e Inglaterra juntas. Pero hablamos de 45 millones de personas frente a más de 200 millones. Se podría considerar que España es un destino turístico donde las personas de esos países desean adquirir una vivienda para sus vacaciones y jubilación dorada, al estilo de una Florida europea, pero aún así no se podían justificar tantas grúas por kilómetro cuadrado.
La ley de la oferta y la demanda funcionó de una manera muy simple: los precios subían porque la gente pagaba precios crecientes, en parte como inversión "segura" (el ladrillo...), en parte por miedo a que si no tomaban una decisión de compra, un año más tarde ya no podrían comprar el piso soñado. Para ello, recurrieron a la banca, que vio un negocio dorado: gente pidiendo dinero a pagar durante 40 y hasta 50 años. Intereses bien jugosos. Jóvenes que dejarían de pagar su hipoteca con 80 años. Y para poder llegar a la cantidad necesitada, las tasadoras valoraban los pisos al alza, de modo que el 80% del valor de la tasación diera para el 100% del valor de compra. Una locura se instaló entre la gente: en ciudades como León se llegaban a pagar 300.000 euros por pisos lejos del centro sin calidades superlativas ni cientos de metros cuadrados útiles. Entre los compradores, algunos especulaban a corto plazo: compro a 20 porque en un año podré vender a 30.
Aquí nadie se salvó de la falta de previsión. Constructores y promotores, ávidos de la plusvalía, compraban suelo a precios disparatados por la escasez de suelo urbanizable, con la "seguridad" de que recuperarían la inversión tras levantar sus edificios y vender como rosquillas. Grandes empresas se encontraron, al explotar la burbuja, con ingentes superficies urbanizables, enormes deudas por los créditos solicitados para comprar suelo, y la certeza de que el suelo que habían comprado no les valía como aval para poder renegociar sus deudas. El suelo que tenían en sus balances, valorado al precio de compra, pasaba a valer, a efectos reales, lo mismo que un avioncito de papel.
Y es que aquí nadie aprende. Las burbujas, del tipo que sean, son viejas como el efecto acción-reacción: me rasco porque me pica un ojo. Esto se hunde porque era una locura.
Voy a recordar varios momentos de la historia, algunos muy conocidos por recientes, otros por su importancia en la historia de la economía (y la historia en general), y otros desconocidos pero no menos esclarecedores.
La primera "burbuja" de la que hablaré es la bursátil de Wall Street previa al crack del 29 (del siglo XX). Siempre me ha parecido que Marx (Groucho Marx) explicaba mejor que nadie lo que pasó en su libro "Groucho y yo". Recomiendo vivamente su lectura, que podéis hacer, por ejemplo, en: http://libanesweb.com/camino.htm . Groucho deja claro lo que sucedió: la locura, la avaricia, hizo que todo el mundo invirtiera hasta el último centavo en algo que no entendía, pero que de un día para otro le "producía ganancias". Un aprendizaje importante es éste: sólo se gana después de vender a mayor precio del que se compró, descontando la pérdida de valor del dinero. Si compré a 20 y hoy vale 30, no he ganado nada, salvo que venda a esos 30.
La segunda burbuja está lejana en el tiempo, y se afincó en la zona que en su día llamamos Flandes, que algo de española tuvo. El activo "financiero" causante en este caso del descalabro fueron los bulbos de tulipán. Podéis leer la historia en uno de los blogs que recomiendo, el blog salmón: http://www.elblogsalmon.com/historia-de-la-economia/la-burbuja-de-los-tulipanes .
El tercer caso es muy reciente, más de un español aún estará lamentándose. Fue la burbuja de las punto.com. Otro fenómeno especulativo curioso. En los años 90, las empresas punto.com iban a ser la panacea del crecimiento económico. Una empresa filial de telefónica, Terra, que no era más que un portal de servicios gratuitos de internet, valía en bolsa más que su matriz, telefónica. Una barbaridad. Las acciones de Terra llegaron a valer más de 130 euros en bolsa. Quien compró a 90 creía hacer un buen negocio. En su caída libre, si no vendió a 70 esperando a que volvieran a subir, quizás fue de los que vendió a menos de 5 euros. En la bolsa siempre suceden estas cosas, la gente cree que es fácil hacerse rico de un día para otro, y a veces hay espejismos que parecen confirmarlo. Como cuando Telepizza dobló su valor en el primer día de cotización tras la O.P.V. de gran éxito.
Está claro que todo esto es cíclico, y que no aprendemos a valorar cuándo algo sube de precio razonada y razonablemente, y cuándo las subidas no son más que pura especulación. Muchos pierden, algunos ganan. Pero nadie saca su aprendizaje: no volvamos a caer en el viejo truco de la zanahoria y el palo.
¿Cuál será la próxima burbuja? Yo, por si acaso, no compro gangas...